¿Sabías qué fue la revolución de las reformas?

      

      La Revolución de las Reformas  fue un movimiento militar que estalló en junio de 1836, pero que comenzó a prepararse desde el mismo momento de la proclamación el 9 de febrero de 1835 de José María Vargas como Presidente de la República, luego de derrotar en los comicios de 1834 a Carlos Soublette, candidato apoyado porJosé Antonio Páez. Fue protagonizada por destacados próceres de la independencia como Santiago Mariño, Diego Ibarra, Pedro Briceño Méndez, José Laurencio Silva, José María Melo,Blas Bruzual, Luis Perú de Lacroix, Pedro Carujo, José Tadeo Monagas,Renato Beluche, Andrés Level de Goda y Estanislao Rendón.

      Los sublevados reivindicaban en primer lugar la reconstitución de la Gran Colombia y reformas políticas como la instauración del federalismo, establecer el fuero militar, la religión del Estado y reivindicar el nombre del Libertador Simón Bolívar. Denunciaban la existencia de la “oligarquía” fortalecida por el comercio de importación y exportación y la protección de la Gran Colombia.1

      Los reformistas se opusieron al gobierno de Vargas y al Congreso, que representaban la alianza entre los “godos” (así llamados porque apoyaron la dominación española y pertenecieron al bando realista durante la guerra de independencia) y “conservadores” (blancos criollos aburguesados, liberales en lo económico y político) con el general Páez y sus partidarios. Los militares consideraron una afrenta la devolución de sus haciendas a los “godos”, las cuales habían sido entregadas en pago por su servicio militar a muchos luchadores por la independencia. También fue abolido el fuero militar que tenían los integrantes del Ejército Libertador. Consideraban la forma de gobierno “mixto” centro-federal como una manera de imponer la hegemonía de la oligarquía de Caracas y Valencia.

      Desde su llegada al poder, José María Vargas tuvo que enfrentarse a una fuerte oposición. Asimismo, Vargas se aisló aún más en el poder, luego que enfrentó al Poder Legislativo con motivo de la aprobación del impuesto subsidiario del 1% para la apertura y mejora de los caminos, puentes y canales principales de las provincias. El choque de poderes entre el Legislativo y el Ejecutivo dejó entrever la fragilidad del proyecto hegemónico que pretendía instaurar la burguesía comercial que había apoyado la candidatura presidencial de Vargas, ya que carecía esta última del control total de las distintas esferas del gobierno y no tenía el respaldo del ejército.

      Finalmente, ante el paulatino desgaste del gobierno varguista, estalla el 7 de junio de 1835 la insurrección en Maracaibo, proclamando el sistema federal y al general Santiago Mariño como jefe del movimiento armado; aunque este alzamiento fracasa a los pocos días, sólo será el inicio de brotes conspirativos en todo el país.

      En Caracas, la rebelión estalla en la noche del 7 al 8 de 1835; tocándole a Pedro Carujo, jefe del batallón Anzoátegui y al entonces capitán Julián Castro, poner bajo arresto domiciliario al presidente Vargas. Es en este momento cuando ocurre el célebre diálogo entre Carujo y Vargas, en el que Carujo le dice a Vargas: “El mundo es de los valientes”, a lo que contesta el mandatario: “No el mundo es del hombre justo; es el hombre de bien, y no del valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia”. Al poco tiempo, Vargas y el vicepresidente Andrés Narvarte salen desterrados para la isla de Saint Thomas.

      Luego de tomado el poder en Caracas, el día 9 de julio de 1835, el jefe militar Pedro Briceño Méndez da a conocer un Manifiesto en el que se condenaba tanto a la Constitución Nacional como al conjunto de leyes promulgadas durante la presidencia de José Antonio Páez, y se plantea que la conducción del proceso de transformación estaría a cargo de los patriotas que años antes habían derramado su sangre en la Guerra de Independencia. Así mismo, se establece un nuevo gobierno con el general Santiago Mariño como jefe superior y con el ya general Pedro Carujo, como jefe de tropas. Luego del control absoluto de Caracas, el movimiento se propagó rápidamente por todo el país, siendo los principales focos revolucionarios el Zulia, oriente y Carabobo. Sin embargo, Páez quien en cierta medida había quedado alejado coyunturalmente de los resortes del poder como consecuencia de la derrota de su candidato Carlos Soublette en 1834; decide en su propiedad de San Pablo a 190 Km de Caracas, apoyar a las autoridades destituidas e inicia su marcha hacia la capital el 15 de julio de 1835. Dado su prestigio militar y su popularidad, al pasar Páez por Valencia,Maracay y La Victoria, incorporó numerosos grupos de milicianos armados y también tropas que al mando del general José Laurencio Silva, habían sido enviadas desde Caracas para combatirlo.

La Derrota

     Páez entró a Caracas el 28 de julio de 1835, tras haber sido la capital abandonada por los reformistas. Estableció un Consejo de Gobierno y encargó de la Presidencia al general José María Carreño, a la vez que envió una comisión a Saint Thomas para traer de vuelta a Vargas y a Narvarte. El 20 de agosto de 1835, Vargas recuperó la presidencia de la República.

     Mariño y sus seguidores se refugiaron en el oriente del país, protegidos por José Tadeo Monagas. El 3 de noviembre de 1835, Paéz decretó el indulto para los principales jefes de la revolución, que aún combatían en oriente. La mayoría de los rebeldes cesaron la lucha, pero el 17 de diciembre de 1835, un grupo de reformistas bajo el mando de Blas Bruzual y Pedro Carujo tomó la plaza de Puerto Cabello y declaró el puerto en estado de sitio. Páez y el general Febres Cordero intervinieron en los combates en los cuales tanto Bruzual como Carujo fueron capturados el 24 de diciembre de 1835. Carujo fue herido, y como consecuencia de la infección murió enValencia mientras que Bruzual fue encarcelado y luego escaparía para dirigirse a Colombia. Finalmente, con el control de Maracaibo el 1 de enero de 1836, y luego con la rendición de Puerto Cabello el 1 de marzo de 1836, llegaba a su fin la contienda armada. Tras la derrota de la rebelión, el presidente Vargas enfrentado a la mayoría del Congreso, renunció a la presidencia el 24 de abril de 1836. La derrota de los reformistas significó el triunfo del civismo conservador y su régimen de instituciones constitucionales.

Redacción: Melanie Rebolledo.

Fuente: Prensas CLAP

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